XXVII
Yo elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz al otro lado del teléfono. Elegí estremecerme sola y únicamente con tus caricias, elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras. Elegí que no quería otros abrazos, que no quería otras manos agarradas a las mías, que no quería ver otra cara que no fuese la tuya. Elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tu fueras mi locura y mi cordura, elegí llenar el silencio de la noche de nuestra risa. Elegí las idas y venidas, las despedidas, elegí la impotencia, la incertidumbre y tu impredecibilidad, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicta a tus palabras, al corte de tu voz. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella de lo que algún día fue. Elegí que mi mayor hobbie era estar contigo, elegí no callarme nada, elegí darte todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de ti, elegí ser fuerte sin la ayuda de ningún tipo de coraza y luchar por un solo motivo, elegí darte todas mis oportunidades, elegí quedarme con tus manías, tus defectos y tus carencias. Elegí el sabor agridulce de las discusiones que acababan en sonrisas, elegí derrumbarme cuando ya no aguantaba más, elegí seguir queriéndote aún cuando ya no estabas. Elegí arriesgar y jugarmelas por ti.
-Y no me arrepiento de nada. NSC
.jpg)